International Catholic Charismatic Renewal Services
Servicios a la Renovación Carismática Católica Internacional
¿Qué hace ICCRS?
Comunica
- ICCRS se mantiene en contacto con los líderes internacionales de la Renovación Carismática Católica
- ICCRS se reúne de manera ordinaria con la Santa Sede para obtener indicaciones y para consultar, y a su vez, mantenerlos informados del crecimiento de la Renovación Católica Carismática Internacional
- ICCRS visita los distintos centros de la Renovación Católica Carismática y a sus líderes por todo el mundo, promoviendo el Bautismo en el Espíritu Santo
- ICCRS publica un boletín en inglés, español, francés, italiano, y alemán. Contiene las noticias, testimonios y anuncios.
Invita
Desde 1973 ICCRS ha organizado de manera constante una conferencia internacional de lídres: hasta hoy, ya son nueve las que se han llevado a cabo; el evento en Asis tomó la forma de un retiro predicado por el padre Raniero Cantalamessa,OFM, capp. ICCRS apoya las iniciativas que buscan llevar a cabo conferencias nacionales e internacionales, tales como, Conferencias de líderes de Asia, los diálogos internacionales de los movimientos eclesiales, eventos de jóvenes e iniciativas ecuménicas.
Sostiene
ICCRS, cuando es posible, ofrece ayuda financiera a los Centros de la Renovación Católica Carismática, de los países en vías de desarrollo. ICCRS apoya económicamente delegados de países en vías de desarrollo, para que asistan a los eventos que son organizados por el mismo ICCRS.
ICCRS, con el reconocimiento del Vaticano, por el Consejo Pontificio para los Laicos el 14 de Septiembre 1993, estableció su oficina en Roma y funciona como un centro de información y comunicación sirviendo a la Renovación Católica Carismática mundial, asi como también siendo un enlace entre la Renovación y el Vaticano.
ICCRS anima la solidez pastoral y teológica de varios grupos que pertenecen a la Renovación Carismática Católica, surgiendo de una experiencia personal de Pentecostés, conocido como el Bautismo en el Espíritu Santo. Hay alrededor de 100 millones de católicos que han vivido ésta experiencia y a quienes ICCRS se ha puesto como meta en los últimos 20 años.
¿En que manera funciona ICCRS?
El Consejo de ICCRS está compuesto por un Presidente, un Vice-presidente y de miembros que representan a ICCRS en los 5 continentes y en distintos tipos de ministerios y comunidades. El consejo está compuesto por gente laica, sacerdotes y religiosos. La oficina de ICCRS, con sede en Roma, tiene su propio personal, quien coordina el ejecutar las decisiones tomadas por el Consejo. ICCRS pide y recibe donaciones de los Comités de Servicios Nacionales, los comités diocesanos así como de comités privados. Otras ayudas financieras son aportadas por organizaciones de caridad.
Y tu ¿en qué puedes ayudar?
Pues así nos lo ordenó el Señor:
“Te he puesto como la luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra”
Hech. 13, 47
También puedes ayudar a ICCRS para avanzar en su misión:
- Antes que nada, puedes orar por el trabajo de ICCRS
- Puedes comprar una suscripción al boletín, que testifica el efecto de su ministerio alrededor del mundo
- Puedes comunicar tus experiencias, que podrían ser útiles para otros o puedes sugerir la manera en qué ICCRS puede ser útil para ti
- Puedes ayudar a mantener a ICCRS económicamente, enviando una aportación privada o enviando una aportación a través del Equipo Nacional de la Renovación, o por medio del Equipo Diocesano
- Para recibir mayores informes o para enviar donaciones, por favor .(JavaScript must be enabled to view this email address).
Los comienzos de ICCRS
por Brian Smith
La historia del ICCRS es de mucha fe pero también de quebrantamiento. Su historia de fe ha sido el marcado logro por el cual la Renovación ha recibido en beneficios por la aprobación de la Iglesia y la aceptación que obtuvo aun en los comienzos, pero que a su vez ha sido una historia de malos entendidos y desconfianza en el quebrantamiento también.
ICCRS tuvo su inicio como la ICO (International Communications Office), que no era otra cosa mas que el escritorio de Ralph Martin en Ann Arbor, Michigan. Se le encomendó a Ralph, por el Comité de Servicio Nacional de los Estados Unidos, que tomara la responsabilidad de ser el contacto internacional y responder a las preguntas que habían estado recibiendo. Yo, por mi parte, conocí a Ralph en 1972 en la Conferencia de Notre Dame. Me invitó a quedarme con él en Ann Arbor y de allí empezó una larga amistad de fe y hermandad.
En Octubre de 1973 la ICO organizó la primera Conferencia Internacional para Líderes de la Renovación en la casa de las Hermanas franciscanas de Grottaferrata, Italia. La razón por la cual se escogió Grottaferrata es porque apenas sobrepasaba los límites de la Diócesis de Roma. Había cierto nerviocismo de tener una conferencia de líderes carismáticos en Roma.
Yo fui uno de los predicadores, compartiendo el tema llamado “El Nacimiento de la Renovación en un País”. Los 120 delegados católicos y 6 observadores protestantes, incluyendo el Canon Michael Harper, asistieron a la Audiencia del Miércoles. Del total de asistentes, 13 de nosotros fuimos recibidos en una Audiencia privada en una sala en el piso superior, aledaño a la sala de Audiencias. Hay muchas historias que podrían ser platicadas, acerca de los momentos en los que esperabamos al Papa Pablo VI.
Había aprehensión y emoción por lo que ésto significaba para todos nosotros. Pablo VI nos recibió amablemente y todos estabamos sorprendidos, aunque no se había mencionado en la Audiencia General, sacó del portafolio de su asistente un texto que había preparado para nosotros, el cual ha sido pubilicado. Nos recalcó personalmente que entendía las dificultades por las que pasabamos en esos momentos y prometió que ofrecería la Eucaristía por nosotros. Después nombró al Arzobispo Hamer, O.P. como el contacto personal que podríamos utilizar para poder hablar con él, sin necesidad de pasar por otras oficinas vaticanas. Mientras que cada uno de nosotros le éramos presentados, nos dió una calurosa bienvenida y parecía que estaba agradecido y entendía todo lo que éramos. Pablo VI era un hombre que impactaba grandemente, de manera espiritual, a aquellos quienes lo conocían. Sentías como si de manera profunda y orante leyera tu alma. Fue una experiencia profunda para mi. Estabamos sobre abundados de gozo cuando abandonamos la sala de audiencias. Nos volvimos a encontrar con los demás delegados y en el camino de regreso a Grottaferrata, compartimos y oramos con emoción. Desde ése dia empezamos a proyectar la conferencia de Notre Dame que se llevaría a cabo en la Universidad de Notre Dame, Campus South Bend, Indiana, E.U.A., que en ése momento era una conferencia grande a nivel mundial. Teníamos una visión de lo que queríamos, que buscaba responder a la invitación del Santo Padre para que la Iglesia fuera en peregrinación a Roma en 1975. Habían dificultades extremas que que se opusieron a nuestra visita, una situación tras otra, todo parecía ir de mal en peor, incluyendo el arresto del arquitecto que arreglaría los estantes y los lugares en donde nos reuniríamos para la conferencia. El gobierno italiano no accedió a reconocer que Roma estaba organizando una conferencia internacional. Por tanto, hubieron retrasos y mucho drama acerca de las pensiones donde la gente sería hospedada, además de muchos retrasos con los camiones y el transporte en general. A pesar de todo, todo se resolvió en los últimos minutos y la conferencia se llevó a cabo con gran éxito.
La conferencia fue memorable por muchos motivos, entre ellos: Los predicadores, el continuo apoyo del Cardenal Leon Joseph Suenens, el Obispo McKenney de Gran Rapids, Michigan y el hecho de que estabamos sobre los terrenos de las catacumbas de San Calixto. Uno no puede evitar sentir euforia al recordar aquellas personas que estaban alli. Danzabamos con gozo en los prados del Monasterio entre las flores salvajes que crecían alli. Me recordó el espíritu de Francisco y Clara en los inicios de la Renovación del iglo XIII y la fundación de la familia franciscana.
Durante la conferencia el lunes de Pentecostés, los 13,000 delegados nos congregamos en la Basilica de San Pedro para la celebración de la misa de Pentecostés. El Cardenal Suenens recibió el privilegio casi único de ser el Celebrante principal y de utilizar el Altar Papal para la ocasión, un momento casi nunca antes visto en Roma. Al concluir la Eucaristía, mientras esperábamos que llegara el Santo Padre, hubieron muchos aleluyas cantados y alabanzas a Dios. Finalmente llegó Pablo VI entre grandes aclamaciones. Se nos dijo que se le había sugerido no asistir a nuestra reunión puesto que eso sólo fortalecería kis Movimientos de la Renovación Carismática através del mundo. Sin embargo, él estaba tocado por el ambiente de oración que se respiraba, la alabanza y adoración a Dios que él podía ver dentro de la Basílica. Una de las primeras gestiones que hizo al llegar fué tomar la mano del Cardenal Suenens y levantarla como una confirmación del trabajo y dirección pastoral con los líderes carismáticos por todo el mundo. Después se dirijió a nosotros, hablando de tres puntos de discernimiento que deberíamos tener con respecto a los Movimientos. El primero de éstos lineamientos era la fidelidad a la doctrina auténtica de la fe, 1 Cor. 1-3; el segundo era que los dones espirituales deben ser recibidos con gratitud para el bien común, por ejemplo: la construcción total de la Iglesia y sociedad; y el tercero y más importante de todos era que sobre todas éstas cosas predomina el Amor. Sólo el amor expresado en la caridad (agape), hace a un cristiano perfecto – por si sólo, el amor hace a las personas agradables a Dios.
Este amor no sólo pre-supone un regalo del Espíritu, sino que implica una presencia activa de su Persona en el corazón del Cristiano. San Pablo nos dice en Gálatas 5, 22 que el fruto del Espíritu es el Amor. Por tanto, todos debiéramos tener un sólo corazón y un sólo espíritu, Hechos 4, 32. Después el Santo Padre finalizó su mensaje diciendo que la Renovación debería de rejuvenecer el mundo y devolverle su espiritualidad, un alma, un pensamiento religioso; debería de re-abrir los labios cerrados del mundo a la oración y abrir sus bocas al canto, al gozo y al testimonio. Mientras hablaba éstas palabras, su voz creció más y más vibrante mientras que gritaba “Jesús es Señor! Aleluya!”.
Mientras que el Santo Padre se retiraba, había un gran júbilo, personas cantando y danzando en la Basílica, y a esa hora del día, rayos de luz entraban através de la ventana superior de San Pedro. Fué la experiencia más maravillosa que he tenido y me llevó a recordar la visión de Canon Michael Harper en 1973, la cual compartió con los delegados en la conferencia de Grottaferrata. Dice que mientras esperaba en el camión a los trece miembros que habían sido escogidos para la audiencia privada, entró a la Basílica y tuvo una visión donde vió al Espíritu Santo descender sobre miles de personas congregadas, y ahora después de dos años de haber recibido ésta visión, se estaba cumpliendo frente a nosotros. El Espíritu Santo había guiado el corazón de Pablo VI de dar su bendición a la Renovación. El reto que se nos presentaba, era tomar ese reconocimiento y las gracias de la Renovación Carismática a la Iglesia en todo el mundo y al mundo. El trabajo sencillo del Espíritu , que había iniciado en Notre Dame, era ahora una gracia que fluía en la Iglesia entera. El escritorio de Ralph Martin en Ann Arbor, se había convertido un trabajo de servicio, que pronto tendría su centro en Roma y eso afectaría a la Renovación a nivel mundial.
Desde 1972 la ICO ha facilitado el crecimiento mundial de la Renovación Carismática en la Iglesia Católica. Ha hecho ésto en una infinidad de maneras: Publicando un directoria internacional de los grupos de oración, proveyendo literatura y cassetes en donde se necesite, publicando el boletín y através de la organización de distintas juntas internacionales de líderes. La ICO también era responsible de organizar el exitoso congreso Internacional en Roma, mencionado arriba, con ocasión del Año Santo al que asistieron 13,000 personas.
Situado en Ann Arbor, Michigan originalmente, la ICO después fue situado en Bruselas, Bélgica, donde el director, Ralph Martin, vivía. El Cardenal Suenens, quien pidió al Santo Padre que tomara un interés particular en el desarrollo internacional de la Renovación, fue nombrado el asistente episcopal dla ICO. En el otoño de 1977 se llevó a cabo una consulta de 110 personas, representando a 60 países buscando lineamientos para la posible creación de un comité internacional. Después de consultar al Cardenal Suenens, se decidió formar dicho comité para que supervisara el trabajo dla ICO. Este nuevo consejo tenía las siguientes responsabilidades:
- Trabajar junto con el Cardenal Suenens en su capacidad de Asistente Episcopal para la Oficina Internacional de Comunicaciones (ICO);
- roveer através dla ICO los servicios que contribuyeran al desarrollo de la Renovación Católica Carismática;
- Revisar, periódicamente, todos los servicios dla ICO;
- Determinar el presupuesto dla ICO y tomar las responsabilidades de que ese dinero estuviera disponible;
- Prever la comunicació entre la ICO y la Santa Sede;
- Planear cualquier evento Internacional que fueran organizados por la ICO.
Las siguientes personas eran miembros del nuevo consejo de la ICO de donde el Cardenal Suenens también serviría de Asistente Episcopal:
- Fr. Marcel Bourland, Dijon, Francia
- Mr. Thomas Flynn, Dublin, Irlanda
- Fr. Thomas Forrest, Aguas Buenas, Puerto Rico
- Mr. Victor Guitterez, Manila, Filipinas
- Mr. Ralph Martin, Brussels, Bélgica
- Fr. Diego Jaramillo, Bogotá, Colombia
- Fr. Fio Mascarenhas, Bombay, India
- Dr. Kevin Ranaghan, South Bend, Indiana (USA)
- Mr. Brian Smith, Brisbane, Australia.
Miembros del Consejo han sido nombrados, inicialmente, por un período de dos años. El Consejo decidirá a su propio Presidente y determinará la frecuencia de sus reuniones, el idioma en el que se trabajará y los arreglos y acuerdos del mismo.
En 1978 el trabajo de la ICO tomó una identidad más eclesial, por la entrada del Cardenal Suenens y el reconocimiento formal a la ICO que pronto se transformaría en la Oficina Internacional de la Renovación Católica Carismática (ICCRO). Sin embargo, a pesar del desarrollo del Consejo de la ICCRO, hubieron varios obstáculos en las relaciones, falta de comunicación que tenía que sobrepasarse. Aunque siempre hemos sido celosos de alcanzar ésta meta, no siempre hemos sido exitosos. Se dice comunmente que cuando se inicia una tarea nueva, el trabajo que se hacía anteriormente se ve amenazado o se opone al nuevo por varias razones.
En Roma se dieron cuenta de los miedos y nuevas tensiones surgieron, particularmente entre algunos de los miembros del Consejo, lo cual llevó a la separación de la ICCRO del padre Tom para crear Evangelización 2000 de manera separada a la Renovación, aunque la idea nació de la Renovación. Uno de los primeros actos que realizó el Consejo en 1988, fue el visitar al Padre Tom para buscar la reconciliación y una futura cooperación. Recuerdo el día en que fui llamado a verle. El pensó que su personal de la oficina estaba bromeando cuando le anunciaron que se encontraban unos funcionarios de la RCCES para saludarle. Posteriormente vi la mirada de absoluto encanto en su cara cuando el se encaminó a la puerta para saludar a cada uno de nosotros.
Nuevas tensiones se derivaron para la RCCES relacionadas con el Consejo de los Laicos para asegurarles que las conferencias internacionales de naturaleza ecuménica fueran discutidas con dicho Consejo, con el fin de buscar, primero, su cooperación y entendimiento de la finalidad y discutir si ellos debieran ser los conductores. Sucedió antes de que ocupara su cargo el Padre Ken que el Obispo Paul Joseph Cordes, entonces Vicepresidente del Consejo de los Laicos, había ocupado su posición oficial a requerimiento de su Santidad el Papa (mayo de 1984) para ser responsable del trabajo de los movimientos, especialmente la renovación carismática y las comunidades de alianza. Mientras que existía algún recelo y malos entendidos relacionados con la conferencia de 1988, el Obispo Paul Cordes mostró ser un verdadero amigo y un pastor preocupado por sus responsabilidades para con la renovación. Las comunidades de alianza están en gran deuda con él, pues en noviembre de 1990, en la Fiesta de San Andrés, le fue dado a un grupo de Comunidades de Alianza “Una asociación privada de la fidelidad Cristiana del derecho pontificio”. Yo fui electo como el primer Presidente y oficialmente designado por el Vaticano a dicha posición y, necesito añadir que, dicho nombramiento fue posible debido a la tremenda cooperación e interés de la Santa Sede, particularmente en la persona del Obispo Cordes.
Con el nombramiento de Charles Whitehead como nuevo Presidente del Consejo, noté un nuevo aire de confianza en el trabajo con el Consejo de los Laicos. El Padre Ken Metz y Charles han realizado una gran tarea que ha traído a la realidad una relación de trabajo sólida entre la oficina de la RCCES y la Santa Sede. Por lo anterior los felicito por el buen trabajo realizado.
Al retirarse el Padre Ken Metz, la Hermana Nancy Kellar ocupó el cargo de Directora de la Oficina, recibiendo muchas invitaciones para el ministerio de enseñanza a nivel mundial. Actualmente, la Hermana Nancy opera desde su Comunidad en Nueva York con la bendición total de su Orden y la gran motivación de la RCCES como signo de aprecio por un ministerio de enseñanza bien desarrollado.
El ICCRS se convirtió en el ICCRS al momento del establecimiento de los Estatutos para la oficina del ICRRS. Nota: Para efectos prácticos de la traducción al Español de las siglas en Inglés “ICCRS” [Servicios Internacionales de la Renovación Católica Carismática], hemos establecido las iniciales “RCCES” [Renovación Católica Carismática en el Espíritu Santo]. El énfasis estaba más sobre la “S” de servicio, que en un simple departamento u oficina de la Renovación. La Oficina de Roma ha sido visitada por mucha gente en estos años, incluyendo Cardenales, Obispos, Sacerdotes, Religiosos y Fieles Laicos. Ha sido una avalancha de gente de todo el mundo quienes han expresado su aprecio a todos aquellos que han servido de una u otra forma. Claude López de Melbourne, Australia, ha venido en muchas ocasiones al rescate de la oficina de la RCCES, asesorando en la guía de su dirección de maneras muy prácticas a través de conferencias y la administración misma de la oficina.
La Oficina en Roma ha probado ser de una gran bendición para la Renovación en tanto es considerada como un Centro para la gente que le visita, así como que se ha convertido en un medio de comunicación importante entre los Departamentos del Vaticano de la Curia Romana y los Líderes de la Renovación Carismática. Su trabajo ha conducido a mejorar el entendimiento y la cooperación en el trabajo diario de la renovación de la Iglesia y de la valiente proclamación del Evangelio a través de nuestro mundo actual.
Cuando veo a mi alrededor a los nuevos y antiguos miembros, nos podemos ver al inicio de una nueva era de entendimiento y cooperación. Parece ser que los desacuerdos y tensiones del pasado se han desvanecido. Estos días que juntos hemos compartido, han significado una visión sanadora de la vida en el Espíritu. Tengo todas mis esperanzas en que este Consejo se encuentra en un nuevo espacio para realizar grandes tareas para Dios, según El nos guíe para ejecutarlas.
Sería imposible listar en este artículo el gran número de Sacerdotes, Obispos y laicos que han contribuido al éxito de esta Oficina y en el servicio de la Renovación Carismática a nivel mundial. Sus nombres serían reconocidos por todos ustedes de inmediato. Solamente le agradezco a Dios el que muchos hayan respondido con gran generosidad para el desarrollo de la Renovación y la edificación de la Iglesia.
Reflexión personal
del Expresidente de ICCRS, Charles Whitehead
Para mi han existido muchos momentos y eventos importantes durante los 10 años como Presidente de la RCCES. Pero he seleccionado 3 particularmente significativos para la Renovación Católica Carismática a nivel mundial.
El primero de ellos es el otorgamiento oficial de los Estatutos de la RCCES en 1993, lo cual fue el resultado de 3 años de colaboración cercana con el Consejo Pontificio para los Laicos, dirigidos por el Obispo Paul Cordes. Los Estatutos marcaron una relación renovada de confianza y seguridad entre la RCCES y el Consejo de los Laicos, en donde oficialmente se reconoció a la Renovación Carismática cómo un organismo llamado a servir y promover la Renovación Carismática en toda la Iglesia.
La obtención de los Estatutos fue inmediatamente precedida por el Retiro de Asís para los líderes, un evento significativo de gran espiritualidad para los líderes que estuvieron presentes llegados de todas partes del mundo, mismo Retiro que incluyó una audiencia con nuestro Papa Juan Pablo II en Castelgandolfo, su residencia del verano. Para mi, dicho Retiro dirigido por el Padre Raniero Cantalamessa, logró un punto elevado de espiritualidad para la RCCES y, en lo particular, lo considero como mi segundo evento significativo.
El tercer evento es más reciente y quizá el más importante. Me refiero al histórico encuentro en la Plaza de San Pedro en el Pentecostés de 1998, cuando el Papa Juan Pablo II invitó a los representantes de todos loe movimientos y a las nuevas comunidades eclesiales a una reunión especial para orar por un nuevo derramamiento del Espíritu Santo. Esta fue una ocasión maravillosa, y marcó públicamente el endoso de la Iglesia a los movimientos, comunidades y a la Renovación Carismática, del papel vital el cual todos somos llamados a desarrollar en la Iglesia del nuevo milenio. La Renovación Carismática fue individualizada para un reconocimiento particular, cuando, en mi capacidad como Presidente de la RCCES fui invitado a responder al Papa Juan Pablo II en representación de todos los 350,000 reunidos al frente de la Plaza San Pedro.
Así que, después de 30 años de la Renovación Carismática, nuestro papel ha sido ampliamente reconocido. Nuestro reto actual es el de permanecer en la Iglesia totalmente carismáticos y proféticamente retadores, mientras que aceptamos y nos asignen nuevas responsabilidades. Es un reto que gustosamente aceptamos.
Reflexión personal
de Allan Panozza, Presidente de ICCRS 2000–2007
En mayo de 2000 ya llevaba sirviendo 10 años en el Consejo de ICCRS como representante de Oceanía, y debía retirarme en la reunión de Roma. Para mi gran sorpresa fui elegido nuevo Presidente de ICCRS para remplazar al Presidente saliente, Charles Whitehead. En los siguientes siete años hubo muchos acontecimientos e iniciativas que tuvieron lugar en ICCRS durante mi presidencia, pero resaltaré solo tres que fueron muy especiales para mí, y creo que también importantes para ICCRS.
Los Estatutos oficiales de ICCRS habían sido dados por el Pontificio Consejo para los Laicos en 1993, pero en 2004 se había hecho obvio que eran ya necesarias algunas enmiendas. Después de mucho trabajo y consulta, ICCRS presentó un borrador final de las enmiendas propuestas en noviembre de 2004, y éstas fueron finalmente refrendadas sin cambios por el Consejo para los Laicos en mayo de 2005. La más importante fue una modificación importante del proceso que se había usado previamente para seleccionar los futuros candidatos que podrían presentarse a ser elegidos para el Consejo de ICCRS. Desde esa fecha en adelante se les exigiría a los candidatos que presentaran una autorización por escrito de su Obispo local, y tuvieran un apoyo total por escrito de la Coordinadora Nacional de su país o región. El fruto de este cambio en el procedimiento ha sido que, después de mucha oración y consideración cuidadosa de cada candidato durante el proceso de elección, el Consejo pude estar ahora seguro de que la persona escogida en votación secreta será la que el Espíritu Santo elija, más que la persona que según el juicio humano pudiera parecer la elección lógica.
El segundo momento especial para mí fue que yo deseaba poner de relieve el papel de nuestra Madre Santísima en la Renovación Carismática Católica. Muchas veces como Presidente me encontré con la necesidad apremiante de buscar de todo corazón su intercesión en situaciones difíciles. Hay una que para mí destaca de un modo especial. Durante 2003, ICCRS había programado una importante Asamblea especial que se iba a celebrar en el bellísimo centro Mariápolis del Movimiento Focolar, situado junto a la residencia de verano del Santo Padre en Castel Gandolfo. ICCRS había reservado cientos de plazas hoteleras por toda la zona, y estábamos obligados a un enorme acuerdo financiero se celebrara o no el evento de una semana. Solo unas pocas semanas antes de la Asamblea las reservas eran muy inferiores al mínimo exigido, y nos enfrentábamos a una sanción financiera enorme si tuviéramos que cancelar. Oré a Nuestra Señora con estas palabras: «Querida María, tú eres mi Madre, y yo tengo un gran problema — ¡que por lo tanto es tu problema! Por favor, ayúdanos a recibir suficientes inscripciones para seguir adelante con la Asamblea».
Contacté con los miembros del Consejo por todo el mundo para que comenzaran una campaña de oración a Nuestra Señora en sus regiones, y pusimos el evento bajo su protección. El resultado fue que la Asamblea se celebró como estaba planeada, y de hecho tuvimos que cerrar las reservas la semana anterior al evento por la cantidad de inscripciones tardías que recibimos. Fue una de las Asambleas más ungidas de ICCRS celebradas durante mis años en el Consejo, y una bendición adicional para nosotros fue que establecimos un vínculo fraternal con el Movimiento Focolar y con su fundadora Chiara Lubich —ya con el Señor. Es bueno recordar que Nuestra Santísima Señora es de hecho la única persona completamente “Carismática” llena del Espíritu Santo desde el momento de su concepción, y es nuestra abogada poderosa con Jesús.
El tercer momento especial de gracia para mí fue estar presente en el Retiro Internacional de Sacerdotes celebrado en Ars (Francia) en septiembre de 2005. El proyecto fue planeado conjuntamente por ICCRS y la Comunidad de las Bienaventuranzas, y la Vicepresidente de ICCRS Cathy Brenti, que es también miembro de la Comunidad de las Bienaventuranzas, aceptó la tarea de coordinar el evento. El Retiro de una semana tenía el apoyo total tanto del Consejo para los Laicos como de la Congregación del Clero. Fue conducido maravillosamente por el ungido equipo de Sor Briege McKenna OSC, y el P. Kevin Scallon C.M. Asistiendo al Retiro había dos cardenales, dieciséis obispos y ochocientos cincuenta y tres sacerdotes de setenta y un países. Nuestra visión fundamental era traer a los delegados a Ars, el lugar donde los sacerdotes de todo el mundo podían encontrar nueva fuerza en su ministerio bajo la protección del Santo de Ars, Juan María Vianney. En un momento del Retiro, el Santísimo fue llevado con reverencia por las calles de Ars, con alrededor de mil sacerdotes en procesión solemne. Durante más de 12 meses antes se había hecho una cadena de oración por toda Francia desde los monasterios contemplativos (hombres y mujeres), orando por el éxito del Retiro. A juzgar por los testimonios que recibimos en las semanas siguientes, muchos sacerdotes que asistieron encontraron la fuerza que necesitaban para reactivar las gracias de su ordenación.
En resumen permítanme decir que no puedo expresar suficientemente mi gratitud a Dios Todopoderoso por la multitud de gracias y privilegios que ha derramado sobre mí durante mi vida, de los cuales no es el menor los más de 30 años de servicio en la Renovación Carismática. En particular le estoy especialmente agradecido por los diecisiete años que me concedió el privilegio de servir en el Consejo de ICCRS con muchos líderes ungidos y dedicados. Le doy las gracias por llevarme a muchos lugares por todo el mundo, y por las maravillosas personas de la Renovación llenas de Espíritu que he conocido donde quiera que viajara.





